La esencial finalidad de la educación rítmico-corporal consiste en favorecer el desarrollo e incremento de la habilidad motriz, ejercitar el movimiento coordinado, estructurado y estético a partir de la educación auditiva y de las relaciones espacio-temporales.
Mediante el conocimiento y aplicación de estas habilidades, el educando estará en aptitud de realizar una organización rítmica en la que, combinando todos los elementos, pueda traducirlos espontáneamente en movimiento corporal que le permita expresar y proyectar sus sentimientos.
La iniciación a la danza es de suma importancia, ya que con ella se busca interesar y preparar a los alumnos en actividades propiamente dancísticas, lo que incluye la iniciación al ritmo. En esta parte se utilizan actividades que requieren de una mayor coordinación, ejecutadas con o sin implementos: cantos, juegos, rondas, así como ejercicios de expresión corporal.
Es importante subrayar que la danza, como medio para la Educación física, enfoca su atención al desarrollo orgánico funcional del educando; tiende hacia la eficiencia del movimiento y al desarrollo de habilidades motrices; de ahí que sería totalmente erróneo esperar formar grandes bailarines o magníficas exhibiciones que halagaran nuestra vanidad o la de nuestros educandos; insistimos, la iniciación a la danza nos dará, como consecuencia lógica, el que el educando adquiera habilidades y gusto artísticos, pudiendo, eso sí, optar vocacionalmente por continuar en el desarrollo curricular y profesional de esta actividad.
Sin embargo, siendo importante lo anterior, no debe ser nuestro objetivo primordial, debemos procurar el desarrollo global del niño, incrementando sus aptitudes y actitudes, estimulando el conocimiento de su cuerpo y sus posibilidades de movimiento, que perciba el tiempo y espacio, lo estructure y lo aplique a su vida diaria.
Es esta la tarea que nos llama y nos corresponde como educadores, guiar al niño a descubrirla y consolidarla, sabedores de que es una tarea ardua, ya que no se cuenta con el suficiente material informativo ni con los recursos técnicos y humanos indispensables para resolver los problemas que presenta su aplicación docente.
Nos encontramos dentro de un campo inmenso y rico en recursos educativos, que ha estado y estará siempre dispuesto a brindarnos los beneficios de su capacidad creadora.
Por ello, pienso que sería interesante revisar, estructurar, diseñar e implementar nuevos programas de danza en los diferentes niveles educativos.
La esencial finalidad de la educación rítmico-corporal consiste en favorecer el desarrollo e incremento de la habilidad motriz, ejercitar el movimiento coordinado, estructurado y estético a partir de la educación auditiva y de las relaciones espacio-temporales.
ResponderEliminarMediante el conocimiento y aplicación de estas habilidades, el educando estará en aptitud de realizar una organización rítmica en la que, combinando todos los elementos, pueda traducirlos espontáneamente en movimiento corporal que le permita expresar y proyectar sus sentimientos.
La iniciación a la danza es de suma importancia, ya que con ella se busca interesar y preparar a los alumnos en actividades propiamente dancísticas, lo que incluye la iniciación al ritmo. En esta parte se utilizan actividades que requieren de una mayor coordinación, ejecutadas con o sin implementos: cantos, juegos, rondas, así como ejercicios de expresión corporal.
Es importante subrayar que la danza, como medio para la Educación física, enfoca su atención al desarrollo orgánico funcional del educando; tiende hacia la eficiencia del movimiento y al desarrollo de habilidades motrices; de ahí que sería totalmente erróneo esperar formar grandes bailarines o magníficas exhibiciones que halagaran nuestra vanidad o la de nuestros educandos; insistimos, la iniciación a la danza nos dará, como consecuencia lógica, el que el educando adquiera habilidades y gusto artísticos, pudiendo, eso sí, optar vocacionalmente por continuar en el desarrollo curricular y profesional de esta actividad.
Sin embargo, siendo importante lo anterior, no debe ser nuestro objetivo primordial, debemos procurar el desarrollo global del niño, incrementando sus aptitudes y actitudes, estimulando el conocimiento de su cuerpo y sus posibilidades de movimiento, que perciba el tiempo y espacio, lo estructure y lo aplique a su vida diaria.
Es esta la tarea que nos llama y nos corresponde como educadores, guiar al niño a descubrirla y consolidarla, sabedores de que es una tarea ardua, ya que no se cuenta con el suficiente material informativo ni con los recursos técnicos y humanos indispensables para resolver los problemas que presenta su aplicación docente.
Nos encontramos dentro de un campo inmenso y rico en recursos educativos, que ha estado y estará siempre dispuesto a brindarnos los beneficios de su capacidad creadora.
Por ello, pienso que sería interesante revisar, estructurar, diseñar e implementar nuevos programas de danza en los diferentes niveles educativos.